Thursday, November 09, 2006

¿Autoridad?

Cómo esta el patio. La verdad es que uno ya lo sabe, pero no deja de sorprenderme la mala educación y la chulería, aunque con el tiempo iré perdiendo esa sensibilidad.

Sucedió mientras nos disponíamos a ver una película de Guillermo del Toro, "el laberinto del fauno", película por otro lado altamente recomendable. Allí estábamos en la sala, sentados y acomodados bebiéndonos nuestra botella de litro y medio de agua y agradeciendo que existirán baños públicos al lado cuando entraron ellas. No debían de contar con mas de catorce años, pero destilaban chulería y malos modos a raudales.

Entraron, digo, como un elefante en una cacharrería, haciéndose notar, por que les gusta, oyes, gritando como verduleras, con perdón de las verduleras, y subiendo las escaleras estrepitosamente

-¡¡oye cooooo, hostia que pantalla más grande tíaaaaaa!!
-¡¡Ostras si, cooooo, vamos a tocarla!!


Una sala de cine es un lugar en el que la gente tiende a hablar en susurros, aunque todavía no se este proyectando nada, sin embargo, las pequeñas "cos" parecían no saberlo. Ante la divertida ocurrencia de la "líder natural" bajaron las escaleras atropelladamente y se pusieron a tocar la pantalla, igual que un perro olismea los árboles antes de orinar. Puede que no sea un comportamiento muy dañino, pero convendrán conmigo, que de convencional poco, y no es que yo critique lo que no es convencional. Y como todavía no había nada en proyección, pues las trescientas personas que estábamos sentadas tranquilamente nos callamos y las miramos con una mezcla entre curiosidad y el velado deseo de que nunca nos saliera una hija así...

Por supuesto la cosa no quedo ahí. Como nadie les decía nada, las niñas hacían de su capa un sayo y seguían subiendo el tono de las chanzas, llegando a increpar y desafiar a la gente:

-¡oye coooo, ese de la gorra me ha mirado!
-¡Eso es que estás muy buena, tiaaaaaa!
-¡fotos noooooo!
-risas forzadas-


Mientras el pensamiento velado de que no queríamos tener una hija así se iba transformando en un sentimiento claro, concreto y generalizado, empezaron los anuncios y las niñas no paraban, que por cierto, digo yo ¿por qué cojones nos tenemos que tragar unos anuncios si hemos pagado 6 euros por ver la película?

Bueno, supongo que por que eran anuncios nadie decía nada, mientras las adorables niñas empezaban a tocar las palmas. Una aclaración para las mentes políticamente bienpensantes, el hecho de que tocaran las palmas no las convierte en gitanas, que mira que me importa bien poco, pero lo subrayo, por que parece que jode más cuando se habla de las razas o las etnias, y a mi me gusta incordiar.

Pues eso, que las palmarinas amiguitas eran payas, blancas, caucásicas y españolas de España, por la ropa que llevaban con un poder adquisitivo razonable (y por el sitio en el que estaban) Imagino que de familia media, pero les gustaba llamar la atención, eso estaba claro.

Soportamos en silencio, como si se nos hubiera olvidado el Hemoal, su presencia, imaginando que cuando llegara la película se calmarían. Y llego la película, fundido en negro... una niña jadeante por la carrera que acaba de hacer, a los jadeos de la pantalla se unieron los jadeos de nuestras amiguitas de catorce años a lo que siguió la afirmación de la líder:

-"joder, parece que se la están follando",

A grito pelado.

Uno, que de natural es calmado, que rara vez protesta y que deja pasar muchas cosas, en esa situación está hasta los mismísimos huevos, y no tiene más remedio que explotar, así que del fondo de mi alma surgió un grito:

"-¡JODER, VALE YA NIÑAS!"

No es desde luego una frase para enmarcar, ni tiene más merito que el de expresar claramente el sentimiento de trescientas personas amedrentadas por tres niñas de catorce años, pero las niñitas en lugar de callarse respondieron y por fin sucedió, otra espectadora se sumo a mis protestas y el chico que tenia a mi lado fue a buscar a los revisores. A la autoridad, que por cierto eran dos críos, pero representaban a la autoridad.

Las niñas acabaron callándose, se les cambio de lugar y ni siquiera fueron expulsadas del cine… los revisores permanecieron a su lado como un cuarto de hora y luego se fueron.

Lo que llama la atención del caso es la falta de respeto total que tenían estas niñas, lo mal entendida que esta la libertad de hacer lo que quieras en sociedad, la falta de percepción de autoridad en sus cabecitas a no ser que se las amenace. Pero eso indica que las niñas no entienden la autoridad ni el respeto, sino solo el autoritarismo ¿son un reflejo de la sociedad? Mucho me temo que sí ¿y nosotros, los trescientos que estábamos incómodos en el cine? Nosotros, la sociedad pasiva, tenemos la peor parte, por que como conjunto no hicimos nada para callarlas al primer momento. Con autoridad. Nadie se interesa por nadie. en esta ocasión acabe saltando yo y me apoyaron, pero ¿Por qué nos cuesta tanto saltar? ¿sabemos poner los límites? ¿sabemos infundir en las mentes infantiles la idea del respeto y de la autoridad? ¿estamos ante una sociedad adormecida que solo se preocupa de su ombligo? El futuro, por ese camino, pinta muy mal.

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